Sobre nosotros

En EVM creemos sin cortapisas que los modelos jerárquicos de empresa están agotados debido a que llevan a la creación de pequeñas parcelas de soberanía, a que la información no se distribuya de forma fluida y a que los individuos no colaboren sino compitan por peldaños de poder que rara vez responden a sus méritos.

El objetivo colectivo en ellas se difumina en pro de una clase dirigente cuyo fin último son sus objetivos individuales. La mayoría de nosotros hemos trabajado en empresas o administraciones públicas, y huimos de este modelo porque sabemos que puede conducir a una profunda insatisfacción personal y a la falta de emprendimiento profesional.

No es que sospechemos una transición, sabemos y asumimos que las reglas del juego han cambiado.

Nuestros valores

Creativa e Innovadora

EVM se organiza como una factoría de ideas conformada por un equipo multidisciplinar propio, una red de colaboradores y un marco de trabajo definido. Nuestras herramientas y metodologías nos permiten alejarnos de las lógicas dominantes y paradigmas establecidos para buscar nuevas alternativas.

Transparente y Consciente

EVM es una empresa, y como tal, aspira a generar beneficios, pero no a cualquier precio. La sociedad informatizada exige que el comportamiento de las empresas y organizaciones integre inteligencia y sensibilidad; ciencia y conciencia; desarrollo y respeto en base a un «código ético».

Social y Comprometida

Identificada con esta idea, EVM manifiesta su compromiso de poner al servicio del tercer sector su conocimiento, la experiencia adquirida en materia tecnológica e innovadora y el valor añadido de su capital humano, para mejorar, sustancialmente, la gestión y la transparencia de todos aquellos proyectos dedicados a favorecer a las personas más necesitadas.

Economías de Gama

Como empresa abierta, por definición y convicción, en EVM buscamos economías de gama, donde la eficiencia en las soluciones planteadas a los problemas y retos de nuestros clientes se consiguen a través de la producción de distintos servicios usando recursos comunes (tecnológicos, de conocimiento, etc.). A menudo las empresas grandes y las entidades públicas intentan solventar los problemas complejos acudiendo a especialistas de diferentes ámbitos (malinterpretando el dicho de “zapatero a tus zapatos” o el de “quien mucho abarca poco aprieta”) y al final la solución propuesta tiene unos altos sobrecostes (de búsqueda de varios agentes por separado, de su coordinación, de comunicación, de tiempos…).

Además de esto, suele ocurrir que la solución final se asemeja más a una especie de “frankenstein” formado al unir distintas soluciones parciales, que a una solución global que resuelva todos los problemas de forma armónica y ordenada.

“La fuerza competitiva que generan las economías de gama obliga a que las empresas tengan que abrirse cada vez más y trabajar en ambientes colaborativos y multidisciplinares, ya no hay marcha atrás.”